Ensalada de lentejas y patata prebiótica

Hoy os quiero hablar de cómo una simple patata cocida puede llegar a ser un alimento super potente para nuestros intestinos. Ahora que estamos en pleno verano lo que más apetece son ensaladas y no pasar mucho tiempo en la cocina, por esta razón creo que es un fántastico momento para introducir las “patatas prebióticas” en nuestra vida.

Para obtener estas patatas sólo debes hervirlas con la piel, dejarlas enfriar y refrigerarlas (mínimo 4 horas) en la nevera. Se llaman así, porque cuando se refrigeran los almidones se cristalizan y pasan a ser “almidones resistentes” (resisten a la digestión) y llegan intactos al intestino favoreciendo el crecimiento y actividad de nuestra flora intestinal. Y, ¿eso es bueno?, es perfecto! Las últimas investigaciones destacan el importante papel que tiene la microbiota intestinal en el estado de nuestra salud. Estos “bichitos” controlan nuestro sistema nervioso, metabolismo… si existe un desequilibrio en su composición tendremos mayor predisposición a padecer diabetes, alergias, trastornos digestivos, obesidad… Así que, cuidar nuestra microbiota parece un buen negocio, no? 😉

Una forma muy sencilla de obtener este almidón resistente es utilizar la patata (hervida y enfriada) en forma de ensalada. Mi versión de hoy:

ingredientes para 2-3 personas:

  • 1/2 T de lentejas caviar cocidas
  • 2 patatas prebióticas
  • 2 zanahorias
  • 2-3 hojas de col kale
  • 1 puñado de uvas pasa

preparación:

  1. Pica la zanahoria y las hojas de la col kale (acuérdate de quitarle el tallo central).
  2. Corta la patata en cuadraditos.
  3. Mézclalo todo con un puñadito de uvas pasa, aliña al gusto y bon profit!

CURIOSIDADES

* Las lentejas caviar son de color negro, pequeñitas y aguantan muy bien su forma durante la cocción, por eso son ideales para las ensaladas.

* La col Kale pertenece a la família de las crucíferas, al igual que el resto de las coles. Esta família es rica en glucosinolatos (activadores potentes de las enzimas de desintoxicación hepática) y  promotores del  indol-3-carbinol (sus acciones implican el bloqueo de enzimas que promueven el crecimiento de tumores, particularmente en las mamas, hígado, colon, pulmón, estómago y esófago), para poder disfrutar de todas estas propiedades se recomienda su consumo en crudo.

Crema de lentejas rojas con leche de coco

Esta es una crema de lentejas muy nutritiva e ideal para entrar en calor los días de invierno. La lenteja roja al no tener piel resulta muy digestiva. El jengibre como es picante nos calienta el cuerpo y facilita aún más la digestión de este plato.  

INGREDIENTES:

  • 250 gramos de lentejas rojas
  • 200 gramos de tomate natural
  • 100 ml de leche de coco
  • 800-1000 ml de agua mineral (aproximadamente)
  • Una cebolla pequeña o 1/2 grande
  • Un diente de ajo
  • 1 trocito de jengibre fresco 
  • 2 cucharadas de AOVE 
  • Sal
  • Pimienta negra
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 1 cucharadita de cúrcuma en polvo

PREPARACIÓN:

  1. Lavar las lentejas con la ayuda de un colador y dejarlas en remojo mientras preparamos el plato. 
  2. Picar la cebolla, el jengibre y el ajo. Rehogarlo a fuego suave con el aceite de oliva en una olla hasta que la cebolla esté transparente (unos 15 minutos aprox). 
  3. Añadir la canela y remover unos minutos para que suelte el aroma y se impregne el sofrito. 
  4. Añadir el tomate, salpimentar y cocer durante unos 10 minutos.
  5. Incorporar la leche de coco, remover bien y añadir las lentejas (escurridas). Rehogar un poco e incorporar el agua hasta cubrirlo todo unos dos dedos por encima. Lo dejamos cocer a fuego suave hasta que la legumbre esté tierna (15-20 minutos). 
  6. Añadir la cúrcuma y triturar. Rectificar de líquido, según la consistencia deseada, añadiendo agua o más leche de coco. 
  7. Corregir de sal y servir con un chorrito de leche de coco y de aceite de oliva.